- Se buscaba madera derecha en un monte de huecaliptus, lugo al llegar a la fase luna menguante, se cortaba en horcones, tirantes y tijeras y se pelaba.
- Luego se extraía de pajonales de arrollos paja brava, tambíen cortada en menguante y hecha atados de una cuarta y 5 dedos de diámetro c/u; calculando cuántos cientos de éstos llevaría hacer un techo de dos caídas o aguas.
- A todo esto se buscaba un campo parejo y llano de entre una hectárea para cortar terrón (cada uno de los bloques cortados en forma cuadrada de 30x30cm o más grande); cada casa llevaba varios miles de éstos para construir sus paredes.
- Teniendo ya ubicado el terreno donde si iba a edificar, se abrían pozos con las medidas de la construcción para poner los horcones (principales en ella).
- Luego se enmaderaba lo que iba a ser soporte para el techo; tirantes y tijeras; paisanos abesados oficiaban de constructores ya que traían consigo los conocimientos de sus antepasados.
- Las paredes se hacían poniendo los terrones acentados en barro hecho con tierra, abono de caballo y paja de trigo o avena. Cada ilera de terroón se travaba con la siguiente para evitar rajaduras de la pared.
- Por último la pared se rebocaba con la mezcla (igual a la anterior) de barro.
- Para techarlo con paja se parcía ésta desde abajo hacia arriba en una capa de unos 15 a 20cm de espezor a lo largo de todo el techo, dando puntos con alambre cocido fino entrelazando por debajo de las tijeras o barillas y aprietando por encima de la paja.
- En las pueras o ventanas se armaba un marco de madera y en principio las aberturas eran de cuero vacuno atado con tiento.
- El piso se hacía con tierra extraída de hormigueros que aún existen en los campos.